Jesucristo fue sometido a un juicio extremadamente sumario, fue juzgado de noche por jueces sin rasgos de humanidad, el no conto con los mínimos estándares internacionales de la garantía constitucional de un Debido Proceso, tutela judicial efectiva y el derecho a contar con un abogado defensor de su libre elección o de la Defensoría Pública.

Fue privado de su libertad en el huerto de Getsemaní sin orden constitucional de detención, el Sanedrín comprendía algo así como la Corte Suprema, La Asamblea Nacional, el Poder Ejecutivo, y, la iglesia juntas y en pleno. El delito imputado ahí fue el de blasfemia entendida como una palabra injuriosa contra Dios.

En cuanto al tiempo, la reunión tuvo lugar en horas de la noche, mientras la Ley Judaica prohibía celebrar en horas nocturnas cualquier proceso, mucho menos tratándose del primer día de vigilia de Pascua. En cuanto a los términos, se habría pronunciado sentencia después del interrogatorio, mientras que la ley judaica prescribía que la sentencia debía emitirse al día siguiente al de la clausura de los debates, así como ahora lo establece el COIP debe existir un alegato inicial y un alegato de clausura, incluida la defensa material o autodefensa del acusado. El Sanedrín, en lugar de ejercer las funciones de juez de garantías penales, asumió el papel de fiscal, es decir, de acusador, recurriendo para tal fin a la calumnia y al delito.

Los Derechos fundamentales que se violaron fueron: El Principio de Publicidad. – dado que el proceso penal en contra de Jesús de Nazaret se dio inicialmente en la casa de Caifás, allí se fraguo la sentencia a jerte. El Principio de Diurnidad. – El proceso penal se dio en la noche. El Derecho a la Defensa Técnica y material, se le impidió contar con un abogado defensor particular y de su confianza, no se le dejo hacer su propia defensa. El Derecho a la práctica de prueba. No existió prueba de descargo, la acusación y sentencia se basó en testigos falsos, no se dio la contradicción de la prueba. El Derecho a guardar silencio. Cuando fue interrogado por Pilatos cuando le interrogo “Eres tú el Rey de los Judíos”, Jesús le contesto “Tú lo has dicho”, luego calló, el silencio de Jesús es el núcleo exacto del proceso. El derecho a no autoincriminarse. – En el Sanedrín se buscó a toda costa de que Jesús se autoincrimine mediante el empleo de un interrogatorio capcioso, impertinente y sugestivo. El Principio de Congruencia. – En el Sanedrín se lo condena por blasfemia, bajo este delito es llevado ante Pilatos, estando allí se cambia el tipo penal por el de sedición o rebelión por autoinvestirse de Rey. La duda razonable. – No existió nunca la certeza de la existencia de la infracción ni de la responsabilidad penal del procesado, más por el contrario, existió la duda cuando Pilatos interroga a Jesús, le dijo a la multitud “no encuentro culpa en él”, allí Pilatos debió confinar el estado de inocencia de Jesús. El Derecho a Recurrir. – No se dio un derecho a interponer un recurso de apelación de la sentencia dictada en su contra.

Pilatos tuvo dudas, pero cedió a la voluntad de las autoridades judías, que usaron la presión de la multitud que asistió al juicio y que de manera velada amenazó a Pilato de deslealtad con el emperador. Han pasado más de dos mil años y nada ha cambiado, yo sigo viendo a jueces actual con temor y miedo al momento de juzgar.

 

Fuente: Dr. Ramiro Ramirez

 

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